Las 6 Famosas Normas Para NO Prosperar

Existen muchos grados para plantearnos la vida, diversas formas con las que nos vamos forjando mecanismos para idealizar una filosofía a seguir; algunas nos producen actitudes que nos conducen a resultados de verdad desafortunados y también otras que nos conducen hacia algo mejor (sea lo que esto signifique para cada quien).

Puede que admitamos, humildemente, que la solución “quizá” se encuentra en uno mismo, y efectivamente así es; entonces nos mostramos “teóricamente” dispuestos a afrontar la vida de una manera positiva, pero luego no llegamos a tomar acción, a tomar las riendas o simplemente no damos los pasos necesarios para llevar a la práctica esa filosofía teorica que tenemos metida en el pensamiento para poder prosperar.

Hace años se difundieron activamente unas normas sobre los que considero síntomas comunes para no prosperar; se trata entonces de que identifiquemos si estamos encasillados en alguna o varias de éstas y no hacer mas que tomar una decisión, decidir ahora lo que queremos para nosotros mismos.

Aquí están las normas:

  1. Esperar sentado tu oportunidad
  2. Comentar tu mala suerte con los demás
  3. No esforzarte por mejorar tu preparación
  4. Lamentarse de que los tiempos están muy difíciles
  5. Obstinarse en que sin recomendaciones no se logra nada
  6. Confiarse y esperar a que vengan tiempos mejores

Las personas pasivas están en espera a que suceda algo exterior que los obligue a cambiar; o quizá a que alguien se encargue de ellas y las orille a decidirse para enfrentar y resolver sus problemas. El principal problema son ellas mismas, no poseen una actitud positiva ante la vida que les motive intensamente a utilizar sus recursos y tomar iniciativa.

Es como tener entumecidos los músculos de la responsabilidad, los músculos de la auto disciplina

Esto de construir, crear y hacer crecer un negocio es metafóricamente lo mismo a ejercitar los músculos. Hay que estar completamente dispuesto a hacerlo, tener un plan que te lleve al resultado deseado, ser constante y mantener la disciplina, pues la parte realmente difícil no está en saber como se hacen las cosas, sino en de verdad hacerlas.

Siempre hay que estar cuestionándose las situaciones a las que nos enfrentamos y en las que estamos metidos, mantener una actitud positiva TODO el tiempo es algo difícil, muchas veces por no estar de “humor”, haber pasado un mal día, recibir malas noticias, por eventos ajenos a nosotros y un blablabla tan extenso como lo deseemos… pero… el cambio está en nosotros.

El cambio, SIEMPRE dependerá de nosotros mismos, ¿Qué debería hacer yo ahora para prosperar? ¿Qué debería hacer yo ahora para hacer prosperar mi negocio? Vaya par de preguntas tan poderosas, y con toda seguridad podemos hacernos toda una serie mas extensa de preguntas clave para evitar quedarnos estancados.

¿Cómo lo hago?, ¿Por dónde empiezo?, ¿Por qué debería importarme?, ¿Para que carajo lo haría?, ¿Cuáles son los pasos a seguir? Hay que darles una respuesta, incluso escribirlo a mano, y si, será algo teórico, pero lo más importante es que hay que hacerlo, hay que seguir el consejo propio y dejar la indiferencia hacia nosotros mismos muy lejos.

Curiosamente esta reflexión surgió porque buscaba la letra de una canción y aterricé en una página que tenía la pregunta explícita: ¿Por qué tengo este tipo de comportamiento?, me conmovió bastante la lectura, en si toda la narración que está escrita allí y me puse a pensar sobre lo que ha sido, es y será sobre mi y sobre lo que hago ahora o deje de hacer.

Sin duda el paso siguiente al tener ya unas respuestas, es que AHORA toca llevarlas a cabo y hay que hacerlo rápido.

Crecimiento Empresarial Ante Crisis Motivacionales

A veces te sientes en crisis porque no “ves” resultados, no te sientes motivado y crees que el crecimiento de tu empresa está estancado. Ahora, pregúntate a ti mismo y reflexiona ¿Cuántos años como empresario tienes? ¿Cuántos años de experiencia emprendiendo? ¿Cinco años? ¿Diez años? ¿Treinta años?

Hago comparaciones con otros grandes que han permanecido en pie y después me digo a mi mismo: ¡Qué carajo, apenas voy empezando en comparación a estos tíos! A veces te dan ganas de ordeñar a la vaca antes de tiempo, cuando todavía es un pequeño becerro. Pero hay que entregarle a este becerro dedicación, hay que alimentarlo, cuidarlo, darle amor, cariño.

Preparar a la vaquilla para que cuando sea una vaca madura, sea una vaca sana, para cuando esté lista nos dé, de la parte que nos toca, un beneficio de calidad, leche de calidad. A su vez, esta vaca puede ser progenitora de otros pequeños becerritos y cada uno de ellos puede tener una razón de ser en particular.

Algunos becerros pueden ser liquidados en el momento preciso, otros prepararse para madurar al igual que su progenitora, algunos morirán lamentablemente, así pasa en los proyectos que emprendemos, así pasa en nuestros negocios, así es el ciclo de la vida.

No es lo mismo observar objetivamente la cantidad de experiencia –activa– que uno tiene, y luego contrastarlo con aquellos que ya llevan 10 años o más, los cuales considero que son apenas suficientes si están bien aprovechados. Se puede aprender y acumular experiencia rápidamente, ¡claro que si!, y esto implica equivocarse al ritmo en que se quiere aprender, implica tomar riesgos al ritmo en que se desea crecer.

El talento y/o la inteligencia por si solos no pueden, la perseverancia es la única omnipotente.

No hay que desesperarse, hay que arriesgarse, equivocarse. La velocidad en la que se quiere crecer es directamente proporcional a los riesgos que tomamos, a la dedicación que le damos y la perseverancia que le ponemos. Crecer es aprender, es la mejora continua.

Después de todo, el mayor riesgo, es no arriesgar.

@JulioRFA